Ires y venires
Rodolfo de Montier Varela
El amor se representa por un corazón que es atravesado por una flecha:
No sé
si es estar enamorado, o, por el contrario…
Es un
interminable delirio.
A Claudia,
sigues siendo la razón de mis versos.
Una vez más la poesía como máxima expresión del sentimentalismo. Ires y venires son escritos pletóricos de una condición muy humana; el amor y el desamor como dos polos que se atraen y a la vez se repelen. Sus versos y rimas tienen un dialecto muy coloquial; alejados de léxicos ininteligibles, sin perder la belleza del momento en el cual el poeta fue inspirado.
INDICE
Contenido
AL DESAMOR
No mereces el peso de mis lágrimas,
ni el clamor ausente que emana mi alma;
mi vida es triste, loca y solitaria:
mi vida acerba,
mi vida es nada.
Y no mereces los idílicos sueños,
ni el pintar al alba tu desnudo cuerpo;
tu amor es sombra, fugaz y esquiva:
tu amor almibara,
tu amor me mata.
No mereces el reproche de mis versos,
ni que mis ojos se claven como filosas dagas;
nuestro amor fue calma, tormenta y alma:
nuestro amor se apaga,
nuestro amor se calla.
No merecemos más buscar lo incierto,
ni ahondar en algo que sin duda a muerto;
lo mato el orgullo, mezquindad y el tiempo:
lo mato tu ausencia,
lo mato mi pena.
DESEOS
DE AMAR
Pensé que serias como el sol,
imagine que el candor de tu mirada me quemaría;
soñé que tus caricias secarían mis deseos de amarte,
intente como orate desenfrenado encontrar el calor de tus besos.
No fue así.
No, sí fue así…
Pero como la nova te fuiste enfriando,
y entonces…
quise de nuevo avivar tu fuego.
Te regale mil flores,
y versos a tu belleza;
cante odas a tus ojos claros,
pero las cenizas frías no avivaron.
Quise preguntarle a una flor:
la razón de tu gélida postura
pero muda perdió su brillo.
A la mar mis quejas lanzaba,
y el salobre sabor de sus respuestas me inquietaban.
Ahora no sé…
Tan vacía como odre viejo has quedado,
ni la luz de tus ojos te iluminan;
el amor se ha trasladado.
¿Dónde lo has escondido?
Siento que te he perdido,
no lo sé…
perdiste tu brillo,
pero el enigmático proceder de tu cuerpo me confunde.
A la distancia,
lejana…
No alcanzan mis ojos a secar las cuitas que me atormentan.
Lejano…
Como una sombra proyectada al horizonte,
Así, siento este amor moribundo…
Y yo que pensé que serias el sol,
que secarías mis deseos de amar.
MILENIOS
A ti te busque por milenios,
horas que jamás cesaron;
sueños perdidos en el sideral espacio,
donde tu imagen se presenta nebulosa.
Sin ti, todo terriblemente termina,
como huellas que se borran en la arena;
como el viento que se pierda en lejanía,
como la luz de tu mirada en el ocaso.
Ahora siento que mis sueños no eran esos,
donde la primavera dibujaba tus colores;
donde la luna celestina nos unía,
donde el alba sorprendía los amores.
Vivo y sueño…
Sueño con el no tener que buscarte,
vivo en el atardecer a tu lado;
sueño en el futuro cercano,
vivo en el frenesí alocado de besarte.
A ti te busque por milenios,
horas que jamás cesaron;
fugaz en el espacio se pierde,
el deseo incontrolable de amarnos…
LA
CALMA
Y nunca llegó la calma,
la tormenta briosa lo arrasó todo;
solo dejó soledad y angustia,
desasosiego en el fondo de mi alma.
Y nunca llegó la calma,
busque con desesperación tu presencia;
bajo piedras donde el amor tropieza,
y en el brumoso recuerdo de tu ausencia.
Y nunca llegó la calma,
mis ojos ciegos jamás te vieron;
mi corazón rebelde no supo amarte,
y en desespero queda mi vida entera.
Y nunca llegó la calma,
las alucinaciones habitan en mi mente;
y la añoranza de momentos felices decaen…
sin ti no llega la calma.
CELESTE
Velado se pinta mi destino,
la noche impía me tortura;
sin poder salir del vil laberinto,
mi corazón pierde su fiel postura.
Sin llorar en mí el arrepentimiento,
he de llorar lo que una vez quise;
mi corazón desborda de un sentimiento,
que mi alma siente que ya no existe.
Miraré inerte el cruel invierno,
que he vivido por ti ausente,
habitando siempre mis pensamientos.
Letanías elevo al fiel celeste,
testigo fiel que te estoy queriendo,
en la brumosa noche sin ti presente.
SIMPLEMENTE
Simplemente fue ayer…
Cuando tus delgados labios confesaron el sentir,
y mi corazón henchido como esfera,
a la sazón de tus besos se quería partir.
Simplemente fue ayer…
Cuando al calor de una tarde veranera,
postrado de hinojos ante la dama más bella,
con mis labios confesaba lo que mi corazón sintiera.
Simplemente fue ayer…
Cuando a escondidas nos citábamos en aquella esquina;
y las promesas ciegamente nos cubrían,
Al idilio incontrolable de mariposas amarillas.
Simplemente fue ayer…
Cuando un juramento quiso sellar nuestro destino;
cuando las palabras emanaban sin sentido,
y aquella luz de luna fuera la fiel testigo.
Simplemente es hoy…
Cuando el voraz fuego se ha extinguido;
y las cenizas nos recuerdan el pasado,
de promesas que se diluyen con el tiempo.
Simplemente es hoy…
Cuando el recuerdo de mejores tiempos nos acosa;
y el deseo de besarnos nuevamente nos agobia,
cual si fuéramos fantasmas en la alcoba.
Simplemente no hay mañana…
Y un sentimiento ya muerto y sin esperanza;
no habitara más en nuestras secas almas,
donde el réquiem a un amor se canta.
AL
FINAL DEL TÚNEL
Espérame allá…
al final del túnel.
Donde la oscuridad cederá,
y le dará paso a la luz brillante;
donde la oscuridad se perderá,
al paso crepuscular del alba.
Espérame allá…
al final del túnel.
Donde los colores reflejaran tu risa,
y el viento poniente
me traerá tu aroma;
adornado en azahares y gardenias,
en orquídeas y azucenas
que me recuerdan tu ausencia.
Espérame allá…
al final del túnel.
Donde todo tiempo pasado pudo ser mejor,
donde el recuerdo se pinta de nívea nieve;
y las mañanas primaverales tenían aroma a café.
Espérame allá…
al final del túnel.
Donde un corazón roto que esta en pedazos,
se rearma a través del sufrimiento;
y busca impasible la necesidad de amar.
Espérame allá…
Donde nuestras azotadas almas
podrían encontrarse…
Al final del túnel
HOJARASCA
En la hojarasca seca de mi amor sucumben:
alelíes, pimpollos… canto de ángeles;
gotas de tristeza que jamás secaron,
en el idilio insipiente de un desamor perenne.
Cruel agonía que desgarra mis venas,
que con tinta indeleble de mi sangre se escribe;
amor desdichado que en quimeras se pierde,
al resplandor calcino de la trémula luz muere.
El graznido del cuervo inclemente,
que a la ventana me llega con sus versos;
loca penumbra que entre sombras teje,
el fatal destino de un amor que fallece.
MIS AYERES
Solo tú vivirás en mis ayeres,
en el recóndito nido de mis versos;
en mis días de fruta fresca,
en mis interminables noches de desvelos.
Solo contigo encontré aquel néctar,
en el dulce sentir de tus besos;
en tus miradas perdidas,
cuando el amor el lecho nos saciaba.
Solo contigo alcance el cielo,
enredado en alas del delirio;
en promesas adornadas como rosas,
fragantes como el buen vino.
Solo tú…
Solo tú eres culpable de este daño,
de tirarme cual deshecho al olvido;
sacando las espinas de aquel seto,
cual dolor sin piedad ahoga el grito.
Solo tú nublaste mis versos,
opacando un corazón por ti eterno;
que de pleno a tu cariño se entregaba,
desnudando mi cuerpo y toda mi alma.
DESAHUCIADO
Y estaré esperando el morir de la tarde,
esculpiendo sueños que ya mueren;
mendigando amparo sin tener la suerte,
si la suerte misma esquivar me quiere.
Estuve preso añorando risas,
divagando pesares en la celda fría;
anhelando verte mi querida amiga,
que sanaras pronto mi pesada cuita.
La luna morena se muestra esquiva,
y el albor del alba me representa pena;
sin sentir siquiera la punzante espina.
Y al querer volver a esperar la puesta.
el sol se esconde en la penumbra esquina;
y la negra luna danza en la asolada estepa.
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